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mar 11 24
Comunicación de Jean-Luc Mélenchon Eurodiputado GUE/NGL-Presidente del Partido de Izquierda

La ONU, nada sino la ONU, toda la ONU

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La OTAN, cuya existencia condeno y de la que quiero que Francia salga, no tiene nada que hacer en Libia. La resolución 1973 de la ONU sobre Libia debe ser aplicada fielmente. Su propósito esta claramente delimitado. Se trata de establecer una zona de exclusión aérea, efectiva en la actualidad, para proteger a la población civil de Libia.

La resolución 1973 no tiene más objetivo  y excluye claramente cualquier otra intervención militar. El Consejo de Seguridad de la ONU dispone de un órgano militar encargado de poner en marcha sus decisiones: el Estado Mayor que establece el artículo 47 de la Carta de la ONU. Debería ser el único que pueda pilotear las operaciones. El respeto del perímetro exacto de esta resolución  es la condición de su perennidad.  De no ser así, en pocas horas, la intervención cambiara de significación, y el acuerdo internacional que permitió que no se le opusiera ningún veto en el Consejo de Seguridad será cuestionado. Por lo que a mi respecta, como muchos de los que aprobamos la instauración de una zona de exclusión aérea, hoy como ayer no apoyaré ninguna guerra de la OTAN.

Por lo tanto, cabe constatar el error que fue el regreso de Francia al mando integrado de la OTAN y el nombramiento de oficiales franceses en la cadena de mando  que dirigen los norteamericanos. La presión  por imponer la presencia de la OTAN en la acción  en Libia no corresponde a ninguna necesidad en lo que respecta a Francia. Sólo evidencia el servilismo de los que a ella se someten, su pérdida de toda independencia. Recuerda el carácter imperial de esa alianza belicista que dirigen los Estados Unidos. La salida de la OTAN y la retirada de la aventura desvergonzada a Afganistán figuran en el mismo proyecto que la firme voluntad de impedir que esta organización tome el mando de una intervención militar de la que sólo esperamos que proteja la revolución popular en Libia.


mar 11 24
Entrevista de Jean-Luc Mélenchon en Libération, lunes 21 de Marzo de 2011

«Derrotar al tirano para impedirle derrotar a la revolución»

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Por Lilian Alemagna

Copresidente del Partido de Izquierda (PG) y eurodiputado, Jean-Luc Mélenchon se pronunció a favor de la intervención militar en Libia bajo mandato de la ONU.  

¿Por qué apoya usted los golpes aéreos en Libia?

Lo primero que hay que preguntarse es lo siguiente: ¿existe un proceso revolucionario en el Magreb y el Medio Oriente? Sí. ¿Quién lo está haciendo? El pueblo. Entonces es decisivo que la ola revolucionaria no sea derrotada en Libia. Bastaría con que  ganara Gadafi para que se entendiera así: "Quien dispara a su pueblo más tiempo y más duro puede con una revolución." ¡Ésta daría la señal desastrosa de una victoria de la contra revolución! La posición mía es constante: soy partidario de un orden internacional garantizado por la ONU. Me asombra constatar que se utiliza una terminología  inapropiada a la situación. Se habla de "coalición". Pero esto no es una coalición. Se habla de un "estado de guerra con Libia". Pero no hay guerra contra Libia. Esta terminología  enseña a qué punto perdimos la costumbre de referirnos a la ONU.

¿Pero, en el pasado, usted fue mucho mas crítico con las intervenciones militares… Por qué haber votado a favor de la resolución del Parlamento europeo, por ejemplo?

Esta resolución, que presentaron los social demócratas, los verdes, parte de la derecha y que firmó el presidente de mi grupo parlamentario [Izquierda Unida Europea, ndlr], Lothar Bisky, miembro de Die Linke, les pedía a los Estados miembros de la UE que se prepararan en caso de que la ONU tomara una decisión. Voté a favor por este preciso motivo. Estoy de acuerdo con la idea de que se derrote al tirano para impedirle derrotar a la revolución. La ONU tomó luego la posición que se conoce y Rusia y China por una parte, Brasil y la India por otra, que todos suelen ser extremadamente puntillosos en cuestiones de soberanía nacional, se abstuvieron. Que no votaran en contra es una prueba más de lo imperiosos que eran los motivos de actuar.

No todos los que le rodean están a favor de esta intervención. Los comunistas denuncian en particular el "riesgo de escalada"…

¡Claro que hay un riesgo de escalada, pero más le temería al riesgo de masacre!

Por eso estoy de acuerdo con el mandato de la ONU. Pero nada más. Estoy en contra de toda intervención terrestre. No estamos en guerra contra Libia. Hay que entender: ¡no se puede permitir que la última palabra la tenga la fuerza contra revolucionaria! Cuando voté a favor de la resolución del Parlamento, lo hice conforme con la posición de la dirección del Partido Comunista Francés y con la de mi colega eurodiputado Patrick Le Hyaric. Pero ¿qué más alternativas hay? ¡No es con comunicados con lo que vamos a derribar un Mirage o destrozar un carro de combate! Si el Frente de Izquierda gobernara el país, ¿acaso se hubiera quedado viendo cómo muere la revolución libiana  como lo hicieron nuestros  predecesores con los revolucionarios españoles? No. ¿Acaso hubiéramos actuado directamente nosotros? Tampoco. Le hubiéramos pedido un mandato a la ONU. Es exactamente lo que acaba de ocurrir. Puedo apoyar una marcha cuando el interés de mi país coincide con el de la revolución.

Su postura se distingue un tanto de sus repetidas oposiciones  a la guerra del Golfo, en 1991, a las intervenciones en el Kosovo y en Afganistán…

¡Claro!  ¡Hay una diferencia fundamental! Todas esas guerras se hicieron por decisión unilateral de la OTAN. En el caso que nos ocupa, al contrario, la intervención se hace bajo mandato de la ONU. Esto es decisivo: no hay orden internacional posible que no proceda de la ONU. Pero, sabe, generalmente pasan unos anos hasta que mis formulas mordaces pasen al dominio público… Hablemos por ejemplo de la intervención de la OTAN en Kosovo. ¡Menudo hallazgo! Reconocer un Estado títere dirigido por vándalos que hacían trafico de órganos humanos…. ¡Qué no escuchamos entonces sobre esas pobres victimas de la barbarie serba! En cuanto a Afganistán, ya no encuentro a nadie que me diga que participar en esa intervención haya sido cosa buena. Y de la guerra en Irak, ni hablar, ¡qué maravilla! Mis posiciones han sido firmes y constantes a lo largo de los últimos veinte anos: siempre me he opuesto a todo lo que no era la ONU. Si Rusia y China hubieran vetado la resolución y la OTAN hubiera decidido intervenir a pesar de ello, yo hubiera estado en contra de esta intervención.

Entonces, en el caso de Libia, usted está de acuerdo con el derecho de ingerencia…

No. El derecho de ingerencia no existe y espero que no exista jamás. Lo que me importa es la referencia al deber que incumbe a un gobierno de proteger a su población. Gadafi dispara sobre su población. En nombre del deber de proteger, la ONU pide intervenir.

¿Qué opina usted de la actitud de Nicolas Sarkozy en el caso libio?

La política llevada es conforme con el interés de Francia: estar ligada con el mundo magrebí. No hay futuro posible para Francia si ella se opone al sentimiento mayoritario de las poblaciones del Magreb, es decir, a la lucha por la libertad y en contra de los tiranos. Francia jugó a la mala carta con Tunes y Egipto.  Nicolas Sarkozy se dio cuenta de que se había pasado.

¿Y la de Hugo Chávez?

Su análisis parte de un punto de vista estrictamente latinoamericano. Para él,  el enemigo principal son los Estados Unidos. Es así como hay que entender su propuesta de mediación y su posición en contra de una intervención militar. Su posición no es un apoyo a Gadafi. Si lo fuera, yo la condenaría. El presidente Chávez debe entender que es el interés de los progresistas del mundo entero que ningún tirano pueda derrotar al pueblo.


sept 09 15

Señor candidato a la presidencia,
Las instituciones no le permiten que la izquierda presente un candidato. Denunciamos esta situación de candidatura única tanto como los acuerdos políticos entre gobiernos de derecha y social demócratas que la hacen posible. Esta situación niega por completo la existencia de una buena parte de la opinión europea que se opone radicalmente al modelo de construcción liberal de Europa que se encarna en usted.
Dicho modelo es el que precipita el ideal europeo en el abismo de las abstenciones hostiles a la elecciones europeas, especialmente en los nuevos Estados miembros. No se le ocurrió decir ni una palabra al respeto.
Dicho modelo es el que trasformo el sueño de una Europa protectora en la pesadilla de una Europa demoledora de los derechos sociales, de las industrias nacionales, y que obliga a los pueblos a enfrentarse por ganarse el pan de cada día. Son cada vez más numerosos los que dicen: "de Europa no llega nunca nada bueno".
Señor Barroso, usted no vio llegar ni el desastre financiero ni la crisis ecológica a pesar de las numerosas  advertencias que recibió. Al contrario,  con esta dictadura de la competencia libre que atropella nuestras sociedades, destruye el espíritu cívico y los servicios públicos, permitió que ocurriera.
Y ahora usted cambia las palabras por no cambiar las cosas. Pero su programa se resume en una sola frase: "de ahora en adelante, todo seguirá siendo igual". ¡Sin embargo, necesitamos un gran cambio para poder darle la espalda al pasado, al arcaico sistema del capitalismo financiero y el productivismo! Las crisis van agudizándose, lo sabemos todos. Un inicio de cambio podría ser negarle a usted la investidura. Por este motivo nuestra delegación le deniega sus votos.




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