Discours
12oct 12
El desafío de la política en un mundo multipolar
Traducción al castellano : Céline Meneses
- Aclarando algunas paradojas
Un grupo de naciones está emergiendo al primer rango de la clasificación mundial de las potencias productivas. La multipolaridad parece ser el futuro prometido del mundo. Ya fue descrita un sin número de veces. No tengo nada que añadir. Pero sí creo ser útil a nuestro simposio aclarando algunas de las paradojas que conlleva esta situación. Posiblemente sean los verdaderos desafíos políticos de los años que llegan.
- La antigua multipolaridad
¿Habrá habido ya una multipolaridad feliz? Como europeo, no puedo evitar hacerme esta pregunta. Pues ya existió un mundo multipolar. Fue en el Siglo Veinte. La multipolaridad era entonces sobre todo aquella de las naciones europeas y de sus imperios. La reorganización de la jerarquía de las potencias dentro de la crisis del sistema se saldó con dos guerras mundiales. ¿Será la nueva multipolaridad benevolente? No lo creo. ¡Y no lo puedo creer si me refiero, por ejemplo, al nuevo papel desempeñado por la Unión europea en el mundo desde su conversión total al neoliberalismo! Su política de asociación económica con África, el Pacífico y el Caribe está arruinando las agriculturas de subsistencia y se sigue afanando en disgregar las alianzas regionales. Intenta aplicar los mismos métodos en América del Sur. Desde que el tratado de Lisboa está vigente, se impone a sí misma un libre comercio sin límites y afirma querer imponerlo también a todos sus socios. La Unión europea practica una política de agresión comercial desacomplejada. A pesar de eso, pretende ejercer un magister moral en lo que se refiere a los derechos humanos. Es tanto más insoportable cuanto que expresa indignaciones muy selectivas. Por lo tanto, ¿Puede considerarse el emerger del Mercosur como una oportunidad para los ganaderos franceses? ¡Todo lo contrario! ¡Sus haciendas están en peligro de desaparición si la carne de res suramericana llega a entrar libremente a Europa! De manera general, de momento, la multipolaridad aparece, sin originalidad alguna, como una extensión del dominio de las competiciones y del número de competidores. Y las tensiones que de eso ya resultan van a seguir aumentando de manera significativa. El estrechamiento del mercado mundial que va a resultar de la recesión iniciada en Europa las va a exacerbar.
Pero como quiera que sea, ¿Acaso tenemos la certeza de que el surgir de la multipolaridad que estamos observando es realmente el nacimiento del futuro?
- El desafío del pensamiento
Para contestar esta pregunta, verifiquemos si disponemos de los instrumentos teóricos adecuados. El pensamiento sobre lo que es la Historia debe liberarse del determinismo lineal que lo falsea demasiado a menudo. Voy a resumir los avances que esta idea necesitaría: es muy poco probable que el mañana se contente con prolongar el ayer. No pasaremos de un mundo dominado por una superpotencia a un mundo multipolar como pasamos de una cuadra a la otra. El modo lento de la transición actual no debe confundirnos. Cuando los Estados Unidos de América pierdan el primer puesto, el acontecimiento restructurará radicalmente y de un solo golpe el conjunto de la realidad geopolítica. Esta modificación tocará todas las clasificaciones, suponiendo que las cosas se sigan planteando de esta manera.
Así, el surgir de la multipolaridad plantea un primer desafío: el de la gestión de las consecuencias del acabamiento del liderazgo económico mundial norte americano. Señalo que esto es muy a menudo el ángulo muerto en la reflexión sobre el futuro del mundo. No obstante, ésta no es una pregunta académica.
- La crisis del número uno
El mundo multipolar comercia esencialmente en dólar. La dominación actual de los Estados Unidos se basa completamente en su capacidad de financiarse haciendo circular dólares sin contraparte que corresponda a estas emisiones. Esto va funcionando desde el Quince de Agosto del año Mil Novecientos Setenta y Uno. La masa monetaria que circula de este modo desafía la imaginación. No es por nada que los Estados Unidos ya no publican más estadísticas al respecto desde el Dos Mil Seis. Los haberes en dólares sólo se garantizan pues por la confianza que los detentores tienen en esta moneda. De momento esta garantía está basada en una especia de acto de fe comparable al que prevalecía sobre la regla del “TOO BIG TO FAIL”. En cuanto a los propios Estados Unidos, disponen de un argumento de confianza muy político: Setecientos Mil hombres de tropa repartidos entre Seis Cientas bases en los Cinco continentes. ¡Esta armada consume la mitad de los gastos militares del planeta! Esto demuestra, entre otras cosas, cómo el puesto que los Estados Unidos ocupan en la cumbre de la pirámide es ante todo una construcción política. Y si llegaran a perder este puesto ¿qué pasaría?
Los Estados Unidos no van a pasar del primer puesto al segundo puesto etcétera. Van a pasar de una posición en la que su moneda se reconoce con su valor actual a una posición en la que el dólar se reconozca a su verdadero valor. Es decir que sufriría una devaluación monstruosa. No cabe duda de que esta devaluación destruiría la economía norteamericana. Pero arruinaría también a todos los que poseen haberes en dólares. Paralizaría también en un episodio caótico todas las transacciones que se evalúen con este patrón de medida.
- Una bifurcación de la Historia
Así pues, el cambio en la jerarquía de las potencias que conlleva el surgir de un mundo multipolar no conocerá un desarrollo lineal. Conlleva un episodio de cambio radical que irá armando los acontecimientos siguientes: la retrogradación de los EEUU y la destrucción del liderazgo del dólar. A este tipo de modificación fundamental en el trascurso de la Historia se le puede llamar de varias maneras. Digámosle “bifurcación”. Esta palabra proviene del vocabulario de la física. Describe la evolución repentina de un sistema dinámico que sufre un cambio radical de trayectoria. Todos sus parámetros siguen idénticos pero una variación mínima de sus condiciones iniciales provoca el acontecimiento. Para simplificar, imaginemos la trayectoria de un vehículo yendo a toda velocidad ¡y a cuyo chófer se le acabara de picar una avispa! La dinámica de la multipolaridad conlleva una bifurcación de la Historia, ¡y ésta es el desafío de nuestros tiempos!
- Una moneda común mundial
¿Cómo evitar este choque sin verse obligado a aceptar la prolongación de los derechos descomunales del Imperio? Para contestar esta pregunta, quiero mencionar la propuesta de China de crear una moneda mundial. En Francia, nuestro Frente de Izquierda defiende también esta idea. Si estuviéramos gobernando, ésta sería una propuesta de Francia. Esta moneda común podría substituirse tanto como necesario a la hegemonía del dólar. Esto permitiría a la vez sanar las cuentas globales del mundo y arrebatarle el sistema monetario a un poder imperial.
- El desafío del contrataque del imperio: el “choque de civilizaciones”
Al estar cambiando la jerarquía de las potencias se nos plantea un segundo desafío. Y es que los gobiernos de los Estados Unidos de América saben que su liderazgo está en peligro y no se están quedando inactivos. Están actuando. Asumen los conflictos que esta resistencia a la desclasificación supone. Le dieron un marco operacional con la teoría del « Choque de civilizaciones » formulado por el Señor Samuel Huntington. En pocas palabras, esta doctrina amarra cada pueblo a una cultura y cada cultura a una religión. De este modo dibuja un mapa del mundo que pretende explicar, prever y manejar los futuros conflictos. En realidad esta doctrina pone en escena una multipolaridad del mundo conforme con los objetivos del imperio. La estafa aparece como tal cuando uno descubre que a Japón se le asimila al occidente mientras que a Rusia se la excluye de éste. Insólitamente, a China se la asimila al mundo musulmán. Y en cuanto al supuesto “mundo musulmán” se le asimila al mal, pura y sencillamente. Se le responsabiliza de antemano por las violencias que aparezcan. Esta línea de acción designa adversarios y recluta aliados. Hay que saber que hoy en día este marco conceptual organiza el pensamiento y los compromisos de todos los gobiernos europeos, tanto los socialdemócratas como la derecha. Funciona como una legitimación de las violencias actuales y futuras en las relaciones internacionales. En la medida en que China es el número dos directo después de los Estados Unidos en la clasificación de las potencias, es a ella a quien reservan ya una agresividad particular. Manipulan al Tíbet, a los Uigur y ahora al nacionalismo japonés con el fin de disgregar este gran competidor. Vemos cómo esa teoría del “choque de civilizaciones” puede constituir une presión fuerte contra la unidad de las naciones cada vez que convivan varias religiones y varias culturas o varios idiomas. Aquí el exaltar las diferencias étnicas y religiosas por un lado y el parcelar el espacio legal interior de la naciones por el otro lado se articulan en un solo proceso para facilitar la penetración del modelo económico neoliberal y la dominación geopolítica del imperio.
- Un orden internacional legítimo
La violencia del imperio es resultado de la situación objetiva de éste frente al riesgo actual de desclasificación. ¿Qué respuesta se le puede dar? Obviamente, construir un orden internacional legítimo. ¿Pero cual? Creo que debemos tomar más en cuenta las experiencias del pasado. Fue en respuesta a la multipolaridad violenta del siglo pasado que fueron concebidas la Sociedad De la Naciones (SDN) y luego la ONU, después de dos guerras mundiales. ¡Bien se sabe a qué punto esta organización es imperfecta et cuánto se la tiene que reformar! Pero no es motivo por aceptar que se le sustituyan marcos aún menos democráticos, aún menos representativos de la Humanidad real, y aún más sumisos al imperio y a sus satélites. Sin embargo esto es lo que está ocurriendo con la nueva jerarquía mundial tal como la están organizando los G8 y los G20. Ocho mandan a Veinte, Veinte mandan a las demás Ciento Setenta y Cinco naciones que de hecho se ven proclamadas subalternas. Ésta es la multipolaridad actual. Pensar la reforma de la ONU y darle los medios de funcionar es la prioridad. Pero con esto no basta. También hay que cambiar la jerarquía de las normas dentro del orden internacional. Resumo la alternativa: ¿Quién debe tener la última palabra? ¿La OMC o el BIT? ¿La cooperación o la competición? ¿Cual es el modelo: El ALCA o el ALBA?
Sea lo que sea, la condición intelectual inicial es que dejamos de organizar la acción según conceptos tan estériles y peligrosos como “el occidente”, “el mundo musulmán”. Estos conceptos describen efectivamente realidades humanas comprobadas pero no son relevantes en la organización pública de las comunidades políticas humanas.
- Rehusar el occidentalismo
Como francés y como europeo saco otras consecuencias de este punto. Como francés, heredero de Las Luces y de la gran revolución de Mil Setecientos Ochenta y Nueve, patrimonio político común de la Humanidad, declaro: Francia no es una nación “occidental”. Su República rehúsa toda justificación étnica o religiosa. Francia es una nación basada en un contrato político proclamado en su lema: “Libertad, Igualdad, Fraternidad”. Este contrato, ella está en capacidad de compartirlo con cualquier ser humano. En este sentido es una “nación universalista”.
La afirmación política de instituciones universalistas es la forma concreta del rehusar el occidentalismo y la teoría del “choque de civilizaciones” que defienden los EEUU. El occidentalismo es el alibi actual del imperialismo. Rehusarlo significa también rehusar su aparato militar. En esas condiciones yo considero que mi país no tiene nada que hacer dentro de la OTAN. Creo que esta alianza militar no tiene objeto desde el final de la guerra fría. Una nueva alianza militar debería basarse en un objetivo estrictamente defensivo y limitarse a defender la soberanía de los Estados miembros y la conservación de su vocación universalista. No quiero detallar aquí el análisis de las consecuencias militares de una geopolítica modificada en vista de un nuevo orden mundial. Pero sí quiero señalar que pone al orden del día una alianza militar alter mundialista para protegerla.
En toda hipótesis, una comprensión moderna de la geopolítica no puede seguir prisionera de las concepciones agresivas del siglo pasado. Cabe señalar que ese encerramiento intelectual empeora su indiferencia en cuanto a las mutaciones actuales del ecosistema humano. Sin embargo ya sabemos que esto es y será cada vez más una causa esencial de los disturbios internacionales del futuro. Volveré a tocar este tema más tarde.
- Rehusar el gran mercado transatlántico
Lo que hacen los EEUU para huir de su decadencia me llama la atención como diputado europeo. Me opongo al proyecto actual de constitución de un mercado único transatlántico (GMT) entre los Estados Unidos de América y la Unión europea. No estoy de acuerdo, obviamente, con la desreglamentación social y fiscal generalizada que esta unión supone. Y veo claramente cómo se pone en marcha por este medio el gran juego cuyo fin es extender cada vez más los espacios desregulados por el comercio y la finanza. Por poco conocían esto ustedes en América del Sur con el proyecto de extensión del ALCA. Pero sobre todo veo claramente el espacio que ocupa este nuevo gran mercado el la estrategia imperial por oponerse al cambio de jerarquía de las potencias. Total que considero que la constitución del gran mercado transatlántico es una amenaza tanto para los países emergentes como para la vieja Europa
- El mundo globalitario
Lo que acabo de decir nos lleva a la idea de que la multipolaridad no anula el marco global dentro del que toma lugar. La mutación de este marco y las iniciativas que se tomen por impedir esta mutación pueden modificar radicalmente y hasta anular el proceso actual de un surgir multipolar.
Este es el momento para interesarse en este marco global. Todos compartimos un análisis al respecto. Que lo llamemos “mundialización” como en Europa, o “globalización”, forma semántica más eficaz, como en América del Sur, denominamos el mismo fenómeno. Se trata de un proceso de financiarización y de mercantilización de todos los compartimentos de la actividad humana y de su interconexión en un solo conjunto de interacciones electrónicas. La imagen más sencilla para expresarlo es ésta: toda actividad humana, sea cual sea, donde sea que tome lugar, está ligada a la gran tela informática financiera que recubre el planeta como una segunda piel.
A este estado nuevo del mundo lo expresa bien el término “orden globalitario”. La expresión fue formulada basándose en dos palabras: “global” y “totalitario”. Y efectivamente este sistema es global. Pero también se le puede decir “totalitario”. Pues no es tan solo un orden público legal y un modo de producción e intercambio. Es también y sobre todo un sistema que pronuncia conminaciones comportamentales, morales y culturales. Su fuerza le viene de que se vuelve implícito, de que cada individuo lo “incorpore”. En el orden globalitario, la multipolaridad no es ascendente. Es la uniformización de los sistemas de representaciones y comportamientos que se extiende hasta alcanzar la intimidad de los individuos en cada rincón del planeta.
- Orden globalitario y multipolaridad
Esta es la segunda paradoja de la fase en la que estamos. La multipolaridad sigue el mismo patrón de desarrollo económico y cultural en todo el universo. Esto no concierne sólo los ámbitos económicos y políticos. El orden globalitario también es un orden íntimo. Toda la gramática y la sintaxis cultural del modo de producción e intercambio siguen el mismo canal de las conminaciones publicitarias de los modos de consumo y las fantasmagorías audiovisuales que estimulan ciertos tipos de comportamientos. Los mismos tiempos sociales están bajo una dominación que le da todo el poder al tiempo corto acompasado por la finanza. Las producciones a flujo tenso, el trabajo precario, la telerealidad son algunas de sus declinaciones más visibles. Entonces la última declaración del G20 puede recomendar los mismos principios políticos y económicos por el mundo entero. Esta información se trasmite al mundo entero entre dos anuncios publicitarios alabando los mismos vehículos. Puede hasta que se haya brindado por ella con vinos cuyo sabor ya está mundialmente unificado. La multipolaridad actual no sale del orden globalitario. Es parte de él. Si la multipolaridad debe ser un proyecto político distinto, que no sea una competición más o menos violenta dentro de una clasificación, ¿podrá esta multipolaridad tener un sentido humanista sin tener que romper con el “orden globalitario”? ¿Podrá la acción política ayudarla a conseguirlo?
- La nueva condición de lo político
Una vez constatado esto, se entiende cuan grande es el reto de la política progresista. ¿Qué es la política? Primero que nada, es la confrontación de propuestas distintas sobre “el ordenamiento de la ciudad”. Después es la puesta en práctica de lo deliberado y elegido por los ciudadanos. Dentro del marco del orden globalitario las normas ontológicas, los valores morales y los mecanismos de dominación fusionan en una realidad única. Una realidad “sin orillas” podríamos decir. En política, ¡se trata de la era de la supuesta “TINA” de la Señora Thatcher: “there is no alternative”! Pero también se trata de una reconstrucción de la identidad humana. Cada ser “incorpora” las conminaciones permanentes del sistema. En esas condiciones, el pensar una alternativa y el proponerla se vuelve increíblemente difícil. El reino de la ideología dominante se impone de una manera particularmente adhesiva. De esta constatación saco dos conclusiones en cuanto a la forma de la actividad de concientización política progresista.
- La acción política es primero una acción cultural
He aquí la primera. La condición previa a la acción política es que ésta sea una acción cultural. Es decir que se dirija a todo lo que conforme las motivaciones individuales. Se trata de proponerle a cada uno una verdadera reconstrucción de sí mismo. Esta manera de ver y de actuar supone que admitamos primero un punto esencial. Los hechos sociales nunca se dan a ver crudamente y sólo como tales. Los seres humanos tratan la cuestión de su nómina, de su vivienda y de su salud a través de un prisma de representaciones culturales y morales que constituyen su verdadera conciencia social. El capitalismo de nuestra época controla su reproducción cultural como ningún otro sistema dominante en la Historia. Sólo queda pues por admitir que el ser social habita el ser cultural en la Humanidad real. Es cierto que es su esqueleto. Pero no actuamos bajo las conminaciones de nuestro esqueleto. Respondemos más bien a las solicitaciones de nuestros sentidos, a los llamados de nuestras necesidades que todos están culturalmente formateados. Entonces las campañas políticas progresistas, en esta era del mundo globalitario, deben ligar tres hilos: el programa que hace un llamado a la razón, obviamente. Pero también la cultura de referencia de este programa, o sea los valores humanos que conlleva. Y por fin la Historia política progresista que prolonga. Actuar en estos tres registros es proponerle a cada ser humano una raíz política. En la era globalitaria, el arraigo político de los ciudadanos es una construcción cultural activa. Ésta es indispensable frente a la imposición individual del orden globalitario.
- La acción política progresista es necesariamente conflictual
La segunda conclusión es que hay que volver explícitas las conminaciones implícitas del orden globalitario. Volverlas visibles ante los ojos de la conciencia individual. Darlas a ver en la arena política. Hay que extraerlas de su corteza de consenso lentamente instilada por el orden del cotidiano. ¿De dónde sacar nuestra energía propulsiva? ¡De las conciencias! Para eso, hace falta cortar la correa mental del orden globalitario. ¡Para lograrlo la acción política progresista debe “conflictualizar” todo lo que toque! Esta conflictividad es lo que permite pasar de una hegemonía cultural a otra, de una polarización del campo político a otra. Siendo el orden establecido constante, la conflictualización debe serlo también. En la acción cotidiana de nuestras organizaciones políticas la provocación, el humor, la agresividad bien apuntada, la burla, la argumentación implacable, global y precisa son como abrelatas para nosotros.
- La bifurcación ecológica
Otra bifurcación fundamental de la Historia humana va madurando a medida que el orden globalitario extiende su modo de producción e intercambio. Ésta implica al ecosistema que nos permite existir. En este caso tampoco la evolución de la situación será lineal. Miren el calentamiento climático. Está avanzando de forma progresiva. Pero sus consecuencias no son progresivas. Por ejemplo, una diferencia de temperatura o de trayectoria de las grandes corrientes marinas no produce una variación proporcional del cambio en la pluviometría de las regiones afectadas. Otro ejemplo: el aumento del nivel de liberación de metano del fondo de los océanos o del permafrost tiene consecuencias sobre el efecto invernadero que no tiene comparación con el calentamiento que las provoca. No cabe duda alguna de que la economía productivista es un acelerador decisivo de esta evolución caótica. Una mutación del ecosistema ha empezado ya. Conlleva una serie de consecuencias políticas que dominan cualquier realidad.
- Las consecuencias de la crisis ecológica
Por ejemplo, los grandes episodios de sequía ya provocan migraciones masivas entre los países del Sur. Esas migraciones ignoran las fronteras y las alianzas interestatales regionales. Desequilibran políticamente a todas las sociedades que afectan. Es la primera forma de la dimensión política de la crisis del ecosistema humano. Otra de sus formas proviene de las consecuencias de las catástrofes naturales y de su impacto en patrón productivo actual. La catástrofe de Fukushima no proviene del terremoto submarino sino del impacto de éste en las centrales nucleares que remplazaron las cabañas de los pescadores en la orilla del mar. ¿Quién puede decir cuales serían las consecuencias de un huracán como el que devastó a la Luisiana si ocurriera en Washinton y el Pentágono? ¿En Nueva York y Wallstreet? Estos ejemplos bastan para comprobar la existencia de lo que hay que llamar el “interés general humano”.
- El interés general humano
Este interés general está concentrado en la exigencia de conservar el único ecosistema compatible con la vida de nuestra especie. Si aceptamos este punto, entonces tenemos que aceptar su declinación en el orden de los principios políticos de toda comunidad humana. Empezaremos diciendo que ni el orden globalitario ni la competición multipolar son la respuesta adecuada al desafío de la solidaridad ecológica imperativa que el interés general común exige. Ése está centrado en la cuestión de la deuda ecológica que queda por saldar. Esto sólo se puede conseguir operando una transición en los modos de producción e intercambio de gran amplitud. Implica asignar recursos financieros a la renovación planificada de las máquinas, de los procesos de producción y de intercambio. Esto es en absoluto compatible con los niveles de retenciones que exigen hoy en día en la esfera financiera que domina el orden globalitario. La planificación ecológica del funcionamiento de la sociedad y los progresos humanos es el horizonte de nuestra supervivencia. Exige el retorno del tiempo largo en la política, en el pensamiento y en la vida de los ciudadanos. Paradoja humorística: ¡frenar el ritmo de vida y controlar colectivamente los tiempos sociales son emergencias! Esta inversión de las temporalidades es literalmente impensable si no rompemos con la dictadura del tiempo corto que es lo propio del capitalismo de nuestra época. Por fin, frente a la crisis ecológica se requiere un nivel de cooperación internacional en absoluto compatible con la competición multipolar. La toma de conciencia de estas exigencias y de las rupturas que suponen es la base de un humanismo nuevo, eco-universalista. ¡Es deseable! ¿Será factible?
- La mutación antropológica
Se podría objetar que las diferencias tan visibles entre los seres y las culturas se interponen ante este horizonte. Esto sería desconocer la magnitud de la mutación de los fundamentos antropológicos de la condición humana de nuestra época. Basta saber que la Humanidad ha alcanzado los Siete Billones de individuos para estar alertado. Pues las grandes etapas de la Prehistoria y la Historia de la civilización, desde que pasamos de la cosecha a la agricultura, de las herramientas de piedra a las de metal, siempre coincidieron con la duplicación de la población humana. ¿Qué mutaciones se produjeron a medida que la población humana triplicaba durante los últimos cincuenta años? ¿Qué cambios radicales se produjeron desde que hay más seres vivos de lo que ha habido en toda la duración de esta especie y de todos los tiempos? Son innumerables. Reformatean toda la realidad humana, en todos los ámbitos. Sin embargo todo esto ocurre sin muchos análisis al respecto, como si no fuera determinante. Tal vez porque los hechos no se evocan bajo el ángulo de las consecuencias económicas o geopolíticas.
- Una nueva condición humana
Cabe señalar que las mutaciones antropológicas son antes que nada hechos culturales. Se difunden en toda la comunidad humana y no dejan de reformatearla. ¿Cómo podría esta difusión ser menor que antes en la época en que, en menos de diez años Un Billón de personas sobre Siete están conectadas en redes sociales? O Dos Coma Cinco billones de personas están conectadas a internet. Durante milenarios la vida humana se desarrolló entre pequeños grupos aislados y después entre comunidades campesinas. Una breve transición bastó para vaciar los campos y llenar las ciudades en menos de cincuenta años. ¡El Cincuenta y Cinco porciento de la población mundial vive en las ciudades hoy en día! ¡Esta proporción llega al Ochenta porciento en el continente americano y en Europa! Esto supone para cada ser humano fuertes lazos de interdependencia con una amplia maquinaria social que la acción política se encarga de organizar.
La Humanidad cosechaba la menor fruta. ¡Hoy pierde o desperdicia un tercio de los alimentos que produce! Durante milenarios la esperanza de vida media no pasó de los treinta años. Hoy ya es de Sesenta y Ocho años. Una Humanidad más joven, casi totalmente urbana, que vive dos veces más tiempo que antes, no puede sino escapar de la mayor parte de los condicionamientos culturales que prevalecieron durante toda la Historia de nuestra especie. Si se añade a eso que cuatro personas sobre cinco saben leer, escribir y contar y que más del Sesenta porciento de las mujeres recurre a métodos de contracepción, se debe entender que todos los fundamentos milenarios de los comportamientos humanos se están evacuando ante nuestros ojos. La mutación antropológica de la humanidad es la tercera bifurcación de nuestra época.
- Un universalismo nuevo
Ésta nos da la base cultural de una nueva universalidad. Nuestra época la está pariendo sin quererlo ni saberlo. Se adueñará de todos los aspectos políticos de la organización de las comunidades humanas. Ya ha empezado a hacerlo. Las aspiraciones democráticas de los pueblos, el renacimiento en América del sur de la corriente revolucionaria progresista en la ola de las revoluciones democráticas menos de diez años después de la caída del comunismo de Estado, atestan que una potencia mucha más amplia y espontánea que un simple programa político está avanzando. Las reivindicaciones constantes que acompañan estos momentos actuales de la Historia de los pueblos a pesar de las distancias culturales y geográficas lo atestan. Una condición humana voluntariamente universal se vislumbra en los pedidos que se expresan a partir de culturas y situaciones tan alejadas las unas de las otras. Lo universal ya no niega más las diferencias, se presenta como una propiedad emergente de su dinámica propia. Éste es el efecto político más fuerte de la mutación antropológica.
- El ecosocialismo
A la final los hechos soltaron una doctrina política progresista. Un método de acción surgió espontáneamente. La doctrina cabe en unas cuantas frases. Así es cómo pienso poder resumirla.
La existencia de un solo y único ecosistemas compatible con la vida humana indica que existe un interés general humano. Por lo tanto queda establecido que todos los seres humanos son semejantes. No se puede conocer las obligaciones que conlleva este interés general sino deliberando libremente. Semejante deliberación sólo puede ser libre si se da entre iguales, sin dominación mutua, étnica, social o de género. La democracia, la igualdad social y el rechazo del patriarcado son parte del interés general. En la deliberación nadie puede conformarse con decir lo que es bueno para sí mismo sino que debe buscar lo que es bueno para todos, conforme con las exigencias del interés general humano. Esto es la República. El nuevo héroe de la historia contemporánea es este ser singular que se arranca de sus humus personales por pensar el bien común y decidir en su nombre: es el ciudadano humano. ¿Quién mejor que los dominados de nuestra época pueden serlo puesto que son más numerosos y que la dominación que se ejerce contra ellos es por definición la de los intereses particulares? Para realizar el interés general la sociedad debe emanciparse de la dominación de los intereses particulares. Esta emancipación coincide con la emancipación social de los dominados.
Ecología, República y socialismo son las tres caras de la doctrina progresista que los hechos humanos contemporáneos pueden proponer como alternativa al mundo globalitario y a la competición multipolar.
- La revolución ciudadana
El método de acción de esta doctrina se observa en las nuevas revoluciones de América del Sur y del Magreb. Todavía ninguna ha diseñado una forma política definitiva. Su punto de partida proviene antes que nada de la impotencia de los sistemas políticos a resolver los problemas más elementales de la vida cotidiana. El agotamiento de las instituciones y los partidos políticos totalmente implicados en la reproducción sin final de la supuesta “única política posible” engendra una inmensa deserción civil. Al poco tiempo llega una ola a la que Argentina dio el primer lema federador: “¡que se vayan todos!”. Entonces comienza una toma de poder que se expresa en la implicación individual muy fuerte de los individuos en la acción. Esta toma de poder no tiene ningún objetivo más que arreglar los problemas concretos. Comienza siempre proponiendo definir nuevos medios institucionales. Por eso muchas revoluciones contemporáneas comienzan por convocar una asamblea constituyente. Este proceso se observa universalmente. Y no se trata de otra cosa que no sea una revolución pues se propone cambiar las instituciones, el régimen de propiedad en muchos sectores y la jerarquía de las normas que mandan a la sociedad. Esta revolución debe ser calificada con precisión. Hay que llamarla “revolución ciudadana”. Su acción consiste pues en la toma del poder por cada persona haciéndose responsable del interés general de la comunidad humana.
La revolución ciudadana es el movimiento real que abroga el orden actual y es conciencia de su necesidad. Es el desafío político de nuestra época el alumbrar su camino a la luz de las experiencias concretas de ahora, sobre todo las que provienen de América de Sur.
Concluiré así: el futuro no es lo que va a ocurrir sino lo que vamos a hacer.
12oct 12
« Les trois bifurcations» Le défi de la politique dans un monde multipolaire
- Eclairer des paradoxes
Un groupe de nations émerge dans les premiers rangs du classement mondial des puissances productives. La multipolarité semble être l’avenir promis du monde. La description en a été faite tant de fois. Je n’ai rien à y ajouter. Mais je crois être utile à notre symposium en soulignant quelques-uns des paradoxes que cette situation comporte. Peut-être sont-ils les véritables défis politiques des années qui viennent.
- L’ancienne multipolarité
Y-a-t-il jamais eu une multipolarité heureuse ? Un européen comme moi ne peut manquer de poser la question. Car un monde multipolaire a déjà existé. Ce fut le cas au 20ème siècle ! La multipolarité était surtout celles des nations européennes et de leurs empires. La réorganisation de la hiérarchie des puissances dans la crise du système se régla par deux guerres mondiales. La multipolarité émergente est-elle bienveillante ? Je ne le crois pas si je me réfère, par exemple, au rôle nouveau que joue l’union européenne dans le monde depuis sa conversion totale au néo libéralisme ! Sa politique des partenariats économiques avec l’Afrique le pacifique et les caraïbes ruine les agricultures vivrières et s’évertue à disloquer les ententes régionales. Elle tente d’appliquer les mêmes méthodes dans ses relations avec l’Amérique du sud. Depuis le traité de Lisbonne elle s’impose un libre échangisme sans limite et affirme vouloir l’imposer aussi à tous ses partenaires. L’union européenne pratique une politique d’agressivité commerciale décomplexée. Elle prétend néanmoins exercer un magistère moral en matière de droits de l’homme d’autant plus insupportable qu’il exprime des indignations très sélectives. Pour autant, l’émergence du Mercosur peut-elle être considérée comme une chance pour les éleveurs de bovins français ? Le contraire ! Ils voient leurs exploitations menacées de disparaitre si la viande sud-américaine entre librement en Europe ! D’une façon générale, pour l’instant, la multipolarité se présente, sans originalité, comme une extension du domaine des compétitions et du nombre des compétiteurs. Et les tensions qui en résultent déjà vont être considérablement augmentées. Le resserrement du marché mondial qui va résulter de la récession commencée en Europe les exacerbera.
Quoiqu’il en soit, sommes-nous certains qu’en observant l’émergence de la multipolarité nous sommes bien en train de voir naitre le futur ?
- Le défi de la pensée.
Pour y répondre vérifions si nos instruments de pensée sont adaptés. La pensée sur l’histoire doit se débarrasser du déterminisme linéaire qui la fausse trop souvent. Je résumerai cette idée comme ceci: il est fort peu probable que demain se contente de prolonger hier. Nous ne passerons pas d’un monde dominé par une superpuissance à un monde multipolaire comme on passe d’une rue (quadra) à l’autre. Le mode lent de la transition actuelle ne doit pas nous induire en erreur. Quand les Etats unis d’Amérique perdront la première place ce sera un évènement qui restructurera radicalement et d’un coup l’ensemble de la réalité géopolitique. Cette modification concernera tous les classements, en supposant que la question se pose encore de cette façon.
Ainsi, l’émergence de la multipolarité pose un premier défi : c’est celui de la gestion des conséquences de la fin du leadership économique mondial nord-américain. Je note que c’est le plus souvent l’angle mort de la réflexion à propos du futur du monde. Ce n’est pourtant pas une question académique.
- La crise du numéro un
Le monde multipolaire commerce pour l’essentiel en dollar. La domination actuelle des Etats Unis repose entièrement sur sa capacité à se financer en mettant des dollars en circulation sans contrepartie matérielle correspondant à ces émissions. Il en est ainsi depuis le 15 aout 1971. La masse monétaire mise ainsi en circulation défie l’imagination. Les Etats Unis ne publient d’ailleurs plus de statistiques à son sujet depuis 2006. Les avoirs en dollars ne sont donc garantis que par la confiance que ses détenteurs font à cette monnaie. Pour l’instant cette garantie repose sur une sorte d’acte de foi comparable à celle qui prévalait sur la règle du « TOO BIG TO FAIL ». Quant aux Etats Unis eux-mêmes, ils disposent d’un argument de confiance très politique: 700 000 hommes de troupes répartis dans six cent bases sur les cinq continents. Cette armada consomme la moitié des dépenses militaires de la planète ! Cela montre, entre autres choses, comment la position des Etats unis au sommet de la pyramide est d’abord une construction politique. S’ils perdaient cette position que se passerait-il ?
Les Etats unis ne passeront pas de la position numéro un à la position numéro deux et ainsi de suite. Ils passeront de la position ou leur monnaie est reconnue à la valeur actuelle à la position où le dollar serait ramené à sa valeur réelle. C’est-à-dire qu’il subirait une monstrueuse dévaluation. Cette dévaluation détruirait, bien sur, l’économie nord-américaine. Mais elle ruinera aussi tous ceux qui possèdent des avoirs en dollars. Elle paralysera aussi dans un épisode chaotique toutes les transactions évaluées avec cet étalon de mesure.
- Une bifurcation de l’histoire
Ainsi, le changement dans la hiérarchie des puissances contenu dans l’émergence d’un monde multipolaire ne connaitra pas un développement linéaire. Il contient un épisode radicalement bouleversant qui organisera les évènements suivants: la rétrogradation des USA et la destruction du leadership du dollar. Cette forme de modification fondamentale du cours de l’histoire peut prendre un nom. Nommons là « bifurcation ». Le mot vient du vocabulaire de la physique. Il décrit l’évolution soudaine d’un système dynamique qui connait un changement radical de trajectoire. Tous ses paramètres restent identiques mais une variation infime de ses conditions initiales provoque l’évènement. Pour en avoir une image simpliste imaginons la trajectoire d’un véhicule lancé à toute allure dont le chauffeur vient d’être piqué par une petite guêpe ! La dynamique de la multipolarité contient une bifurcation de l’histoire et celle-ci est le défi de notre temps !
- Une monnaie commune mondiale
Comment éviter ce choc sans être obligé d’accepter la prolongation des droits exorbitant de l’empire ? Pour y répondre, je veux mentionner la proposition faite par la Chine de créer une monnaie commune mondiale. En France, notre Front de Gauche défend également cette idée. Ce serait une proposition de la France si nous la gouvernions. Cette monnaie commune pourrait se substituer autant qu’il le faudrait à l’hégémonie du dollar. Cela permettrait à la fois d’assainir les comptes globaux du monde et de décrocher le système monétaire d’un pouvoir impérial.
- Le défi de la riposte de l’empire : le choc des civilisations.
Le changement en cours de la hiérarchie des puissances nous lance un second défi. Le voici : les gouvernements des Etats unis d’Amérique ne restent pas inertes face à la menace sur leur leadership. Ils agissent. Ils assument les conflits que suppose cette résistance au déclassement. Ils lui ont donné un cadre opérationnel avec la théorie du « Choc de Civilisations » formulée par M. Samuel Huntington. En résumé, cette doctrine rattache chaque peuple à une culture et chaque culture à une religion. Une carte du monde est ainsi dessinée qui prétend expliquer prévoir et gérer les conflits à venir. En réalité cette doctrine met en scène une multipolarité du monde conforme aux objectifs de l’empire. On démasque la supercherie quand on y découvre le japon assimilé à l’occident tandis que la Russie en est exclue. La Chine y est bizarrement associée au monde musulman. Quant au supposé « monde musulman » il est assimilé au mal pur et simple. Il est tenu d’avance pour responsable des violences à venir. Cette ligne d’action désigne des adversaires et embrigade des partenaires. Il faut savoir que ce cadre conceptuel organise aujourd’hui la pensée et les engagements de tous les gouvernements européens, qu’ils soient social-démocrates ou de droite. Il fonctionne comme une légitimation des violences en cours et à venir au plan des relations internationales. Dans la mesure où la Chine est le suivant direct des Etats Unis dans le classement des puissances, c’est elle qui fait l’objet d’ors et déjà l’objet d’une agressivité particulière. Le Tibet, les Ouigours et dorénavant le nationalisme japonais sont manipulés pour disloquer ce grand concurrent. Mais on voit comment cette théorie du « choc des civilisations » peut constituer une pression faite contre l’unité des nations chaque fois que celle-ci comporte plusieurs religions et plusieurs cultures ou plusieurs langues. Ici l’exaltation des différences ethniques et religieuses d’un côté et le morcellement de l’espace légal intérieur des nations s’articulent en un processus unique pour faciliter la pénétration du modèle économique néo-libéral et la domination géopolitique de l’empire.
- Un ordre international légitime.
La violence de l’empire est un résultat de sa situation objective face au risque de déclassement en cours. Quelle réponse apporter? Bien sur construire un ordre international légitime. Lequel ? Je crois que nous devons davantage tenir compte des expériences du passé. C’est en réponse à la multipolarité violente du siècle précédent que furent conçue la société des nations (SDN) puis l’ONU, au lendemain de deux guerres mondiales. On sait à quel point cette organisation est imparfaite et combien elle doit être réformée ! Mais ce n’est pas une raison suffisante pour accepter qu’y soient substitués des cadres encore moins démocratiques, encore moins représentatifs de l’humanité réelle, encore davantage soumis à l’empire et à ses satellites. C’est pourtant ce qui se passe avec la nouvelle hiérarchie mondiale qu’organisent les G8 et les G20. 8 commandent à 20, 20 commandent aux 175 autres nations qui sont ainsi proclamées subalternes. Telle est la multipolarité actuelle. Penser la réforme de l’ONU et lui donner les moyens de fonctionner est la priorité. Mais cela ne peut suffire. Il faut aussi que soit changée la hiérarchie des normes dans l’ordre international. Je résume l’alternative : qui doit avoir le dernier mot ? L’OMC ou le BIT ?
Quoiqu’il en soit, la condition intellectuelle initiale est que l’on cesse d’organiser l’action d’après les concepts aussi stériles que dangereux comme « occident », « monde musulman ». Ces concepts qui décrivent en effet des réalités humaines avérées n’ont pas leur place dans l’organisation publique des communautés politiques humaines.
- Refuser l’occidentalisme
Je tire d’autres conséquences de ce point comme français et comme européen. Comme français, héritier des lumières et de la grande révolution de 1789, patrimoine politique commun de l’humanité universelle, je déclare : la France n’est pas une nation « occidentale ». Sa République refuse toute justification ethnique ou religieuse. La France est une nation fondée sur un contrat politique que proclame sa devise : « Liberté, Egalite, Fraternité ». Ce contrat, elle est en état de le partager avec tout être humain. En ce sens c’est une « nation universaliste ».
L’affirmation politique d’institutions universalistes est la forme concrète du refus de l’occidentalisme et de la théorie du « choc des civilisations » que portent les USA. L’occidentalisme est l’alibi actuel de l’impérialisme. Le refuser, c’est refuser aussi son outil militaire. Dans ces conditions j’estime que mon pays n’a rien à faire dans l’OTAN. Je crois que cette alliance militaire est sans objet depuis la fin de la guerre froide. Une nouvelle alliance militaire devrait être fondée dans un but strictement défensif, limitée à la défense de la souveraineté des états membres et à la conservation de leur vocation universaliste. Je ne veux pas étendre ici l’analyse des conséquences militaires d’une géopolitique repensée en vue d’un nouvel ordre du monde. Mais je veux signaler qu’elle met à l’ordre du jour une alliance militaire alter mondialiste qui en serait la protection.
En toute hypothèse une approche moderne de la géopolitique ne peut rester prisonnière des conceptions agressives du siècle précédent. Notons que cet enfermement intellectuel aggrave son indifférence aux mutations en cours de l’écosystème humain. Pourtant on sait déjà que c’est, et ce sera bientôt davantage une cause essentielle des troubles internationaux du futur. J’y reviendrai.
- Le refus du grand marché transatlantique
L’action des USA pour échapper politiquement à leur déclin m’interpelle comme député européen. Je m’oppose au projet en cours visant à constituer un marché unique transatlantique (GMT) entre les Etats unis d’Amérique et l’union européenne. Je ne suis pas d’accord bien sûr avec la dérèglementation sociale et fiscale généralisée que cette union implique. Je vois bien comment se met en place, par ce moyen, le grand jeu destiné à élargir sans cesse les espaces dérégulés pour le commerce et la finance. Vous avez failli connaitre cela en Amérique du sud avec le projet d’extension de l’ALENA. Mais surtout, je vois bien quelle place occupe ce nouveau grand marché dans la stratégie impériale pour contrecarrer le changement de la hiérarchie des puissances. Au total, j’estime que la constitution du grand marché transatlantique est une menace pour les pays émergents autant que pour la vieille Europe.
- Le monde globalitaire
Ce que je viens de dire ramène à l’idée que la multipolarité n’annule pas le cadre global dans lequel elle prend place. La mutation de ce cadre et les initiatives qui seront prises pour empêcher cette mutation peuvent modifier radicalement et même annuler le processus actuel d’émergence multipolaire.
C’est le moment de s’intéresser à ce cadre global. Nous partageons tous une analyse à ce sujet. Que nous l’appelions « mondialisation », comme on le fait en Europe, ou « globalisation », de façon sémantiquement plus efficace en Amérique du sud, nous désignons le même phénomène. Il s’agit du processus de financiarisation et de marchandisation de tous les compartiments de l’activité humaine et de leur interconnexion dans un même ensemble d’interactions électroniques. L’image la plus simple qui en rend compte est celle-ci : toute activité humaine, quelle qu’elle soit, où qu’elle ait lieu, est reliée au même grand filet informatique financier qui couvre la planète comme une nouvelle peau.
Ce nouvel état du monde est bien nommé par l’expression « ordre globalitaire ». L’expression est formée à partir des mots : global et totalitaire. En effet ce système est global. Mais il peut être dit « totalitaire » également. En effet il n’est pas seulement un ordre public légal et un mode de production et d’échange. Il est aussi et surtout un système qui prononce aussi des injonctions comportementales, morales et culturelles. Sa force est de devenir implicite et « incorporé » pour chaque individu. Dans l’ordre globalitaire ce n’est pas la multipolarité qui est ascendante. C’est au contraire l’uniformisation des systèmes de représentations et de comportements qui progresse jusque dans l’intimité des individus du plus infime recoin de la planète.
- Ordre globalitaire et multipolarité
Ceci est le deuxième paradoxe de la phase actuelle. La multipolarité s’opère sur le même mode de développement économique et culturel dans l’univers entier. Ceci ne vise pas seulement l’économie et la politique. L’ordre globalitaire est aussi un ordre intime. Toute la grammaire et la syntaxe culturelle du mode de production et d’échange suivent par le canal des injonctions publicitaires des modes de consommation et des fantasmagories audiovisuelles qui stimulent certains types de comportements. Les temps sociaux eux-mêmes font l’objet d’une domination qui donne tout le pouvoir au temps court que rythme la finance. Les productions à flux tendus, le travail précaire, la téléréalités en sont des déclinaisons visibles. Alors la dernière déclaration du G20 peut recommander les mêmes principes politiques et économiques pour le monde entier. Cette information est transmise à la terre entière entre deux pages de publicité pour les mêmes véhicules. Peut-être a-t-elle été saluée un verre à la main avec des vins dont le gout est mondialement unifié. La multipolarité actuelle ne sort pas de l’ordre globalitaire. Elle en est partie prenante. Si la multipolarité doit être un projet politique autre qu’une compétition plus ou moins violente dans un classement, peut-elle avoir un sens humaniste sans rompre avec « l’ordre globalitaire » ? L’action politique peut-elle y aider ?
- La nouvelle condition du politique
A partir de ce constat le défi pour la politique progressiste est immense. Qu’est-ce que la politique ? C’est d’abord la confrontation de propositions différentes pour gérer la « cité ». Puis c’est la mise en œuvre du choix décidé une fois accomplie la délibération des citoyens. Dans le cadre de l’ordre globalitaire les normes ontologiques, les valeurs morales et les mécanismes de domination économique fusionnent en une réalité unique. Une réalité « sans bord » pourrait-on dire. En politique, c’est l’ère de la prétendue « TINA » de madame Thatcher : « there is no alternative » ! Mais c’est aussi une reconstruction de l’identité humaine. Chaque être « incorpore », les injonctions permanentes du système. Dans ces conditions la pensée de l’alternative et sa proposition sont rendues incroyablement difficiles. Le règne de l’idéologie dominante s’opère à présent avec une prégnance spécialement adhésive. Je tire de ce nouveau constat deux conclusions à propos de la forme de l’activité politique progressiste.
- L’action politique est d’abord culturelle
Voici la première. La condition préalable de l’action politique est qu’elle soit d’abord une action culturelle. C’est-à-dire qu’elle s’adresse à l’ensemble du champ des motivations individuelles. Il s’agit de proposer à chacun une véritable reconstruction de soi. Cette façon de voir et d’agir suppose que l’on admette un point essentiel. Les faits sociaux ne se donnent jamais à voir crument et seulement comme tels. Les êtres humains abordent la question de leur feuille de paye, de leur logement et de leur santé à travers un prisme de représentations culturelles et morales qui constituent leur véritable conscience sociale. Le capitalisme de notre temps maitrise sa reproduction culturelle comme aucun autre système dominant ne l’a fait dans l’histoire. Il reste donc à admettre que l’être social habite l’être culturel dans l’humanité réelle. Il en est le squelette certes. Mais nous n’agissons pas d’après les injonctions de notre squelette. Nous répondons plutôt aux sollicitations de nos sens aux appels de nos besoins qui sont tous culturellement formatés. Dès lors les campagnes politiques progressistes, à l’ère du monde globalitaire, doivent lier trois fils: le programme qui fait appel à la raison, bien sûr. Mais aussi la culture de référence de ce programme c’est-à-dire les valeurs humaines qu’il vise. Et enfin l’histoire politique progressiste qu’il prolonge. Agir dans ces trois registres c’est proposer à chaque être humain une racine politique. Dans l’ère globalitaire l’enracinement politique des citoyens est une construction culturelle active. Elle est indispensable en réponse à la prégnance individuelle de l’ordre globalitaire.
- L’action politique progressiste est nécessairement conflictuelle.
La seconde conclusion est qu’il faut rendre explicite les injonctions implicites de l’ordre globalitaire. Les rendre visibles aux yeux de la conscience individuelle. Les donner à voir dans l’arène publique. Il faut les extraire de leur gangue de consensus lentement instillé par l’ordre du quotidien. Ou trouver notre énergie propulsive ? Dans les consciences ! Il faut pour cela couper la laisse mentale de l’ordre globalitaire. Pour le faire l’action politique progressiste doit donc « conflictualiser » tout ce qu’elle touche ! Cette conflictualité est ce qui permet le passage d’une hégémonie culturelle à une autre, une polarisation du champ politique à un autre. L’ordre établi étant constant, la conflictualisation doit aller de même. Dans l’action quotidienne de nos organisations politiques la provocation, l’humour, l’agressivité ciblée, la raillerie, l’argumentation implacable globale et précise sont comme des couteaux à huitres pour nous.
- La bifurcation écologique.
Une autre bifurcation fondamentale de l’histoire humaine murit à mesure que l’ordre globalitaire étend son mode de production et d’échange. Elle implique l’écosystème qui rend notre existence possible. Là encore l’évolution de la situation ne sera pas linéaire. Voyez le réchauffement climatique. Il est actuellement progressif. Mais il produit des conséquences qui ne le sont pas. Par exemple, un écart de température ou de trajectoires des grands courants marins ne produit pas une variation proportionnelle des changements dans la pluviométrie des régions concernées. Autre exemple : l’augmentation du niveau de libération du méthane du fond des océans ou du permafrost a des conséquences sur l’effet de serre sans commune mesure avec l’évolution du degré de réchauffement qui les provoque. Il ne fait aucun doute que l’économie productiviste est un accélérateur décisif de cette évolution chaotique. Une mutation de l’écosystème est engagée. Elle contient une série de conséquences géopolitiques qui surplombe toute la réalité.
- Les conséquences politiques de la crise écologique
Par exemple, les grands épisodes de sècheresse provoquent d’ors et déjà des migrations massives entre pays du sud. Ces migrations font fi des frontières et des alliances inter-étatiques régionales. Elles déséquilibrent politiquement toutes les sociétés qu’elles touchent. C’est une première forme de la dimension politique de la crise de l’écosystème humain. Une autre vient des conséquences des catastrophes naturelles liées a leur impact sur le modèle productif actuel. La catastrophe de Fukushima ne provient pas du tremblement de terre sous-marin mais de son impact sur les centrales nucléaires qui ont remplacé sur le rivage les cabanes de pécheurs. Qui peut dire quelles seraient la limite des conséquences d’un ouragan comme celui qui a dévasté la Louisiane s’il intervenait sur Washington et le Pentagone? Sur New York et Wallstreet ? Ces exemples suffisent à constater l’existence de ce qu’il faut appeler un « intérêt général humain ».
- L’intérêt général humain
Cet intérêt général humain se concentre sur l’exigence que soit conservé le seul écosystème compatible avec la vie de notre espèce. Si ce point est accepté, alors il faut en accepter la déclinaison dans l’ordre des principes politique de toute communauté humaine. On commencera par dire que ni l’ordre globalitaire ni la compétition multipolaire ne sont la réponse au défi de la solidarité écologique impérative qu’exige l’intérêt général humain. Celui-ci se concentre sur la question de la dette écologique à solder. Cela n’est possible qu’au prix d’une transition des modes de production et d’échange de très grande ampleur. Elle implique donc une allocation des ressources financières pour le renouvellement planifié des machines, des procéss de production et d’échange. Cela est absolument incompatible avec les niveaux de prélèvements exigés aujourd’hui par la sphère financière qui domine l’ordre globalitaire. Cette planification écologique du fonctionnement de la société et progrès humain est notre horizon de survie. Elle exige le retour du temps long en politique, dans la pensée et dans la vie des citoyens. Paradoxe humoristique : ralentir la vie et contrôler collectivement les temps sociaux sont des urgences ! Ce renversement des temporalités est littéralement impensable sans rompre avec la dictature du temps court qui est le propre du capitalisme de notre temps. Enfin la crise écologique appelle un niveau de coopération international absolument incompatible avec la compétition multipolaire. La prise de conscience de ces exigences et les ruptures qu’elles appellent constitue la base d’un nouvel humanisme éco-universaliste. Il est souhaitable. Est-il possible ?
- La mutation anthropologique
On pourrait objecter que les différences si visibles entre les êtres et les cultures barrent cet horizon. C’est méconnaitre l’ampleur de la mutation des fondements anthropologiques de la condition humaine de notre temps. Le passage de la population humaine à sept milliards d’individus suffirait à alerter sur ce sujet. Car les grands paliers de la préhistoire et de l’histoire de la civilisation, depuis le passage de la cueillette à l’agriculture, des outils de pierre à ceux en métal, ont toujours correspondu à des doublements de la population humaine. Quelles mutations se sont produites à mesure que la population humaine faisait plus que tripler au cours des cinquante dernières années ? Quels bouleversements radicaux se sont produits depuis qu’il y a davantage d’êtres humains vivants qu’il y en a eu pour toute la durée de cette espèce dans tous les temps ? Ils sont innombrables. Ils reformatent toute la réalité humaine, dans tous les domaines. Pourtant, tout se passe dans beaucoup d’analyses comme si ce n’était pas déterminant. Sans doute parce que ces faits ne sont évoqués que sous l’angle de leurs conséquences économiques ou géopolitiques.
- Une nouvelle condition humaine
Or les mutations anthropologiques sont d’abord des faits de cultures. Ils se diffusent dans toute la communauté humaine et la reformate sans cesse. Comment cette diffusion serait moindre qu’auparavant à l’époque ou, en moins de dix ans 1 milliard de personnes sur sept sont connectées à des réseaux sociaux ? Ou 2,5 milliards de personne sont connectées à internet. Des millénaires durant la vie humaine s’est déroulée en petits groupes isolés puis en communautés paysannes. Une brève transition aura vidé les campagnes et rempli les villes en moins de cinquante ans. 55 % de la population mondiale vit en ville ! Cette proportion monte à 80% pour le continent américain et l’Europe ! Cela signifie pour chaque être humain des liens d’interdépendance très forts à l’égard d’une vaste machinerie sociale que l’action politique est chargée d’organiser.
L’humanité grappillait le moindre fruit. Aujourd’hui elle perd ou gaspille le tiers des aliments qu’elle produit ! Pendant des millénaires l’espérance de vie moyenne n’a pas dépassé la trentaine d’années. Elle est à présent de 68 ans. Une humanité plus jeune, quasi totalement urbaine, vivant deux fois plus longtemps que par le passé, échappe à la plupart des conditionnements culturels qui ont prévalu pendant toute l’histoire de notre espèce. Si l’on y ajoute que quatre personnes sur cinq savent lire écrire et compter et que plus de soixante pour cent des femmes ont recours à des méthodes de contraceptions, on doit comprendre que tous les fondamentaux millénaires des comportements humains s’évacuent sous nos yeux. La mutation anthropologique de l’humanité est la troisième bifurcation en cours dans notre temps.
- Un nouvel universalisme
Elle fournit la base culturelle d’une nouvelle universalité. Notre temps la fait naitre sans le vouloir et le savoir. II se soumettra tous les aspects politiques de l’organisation des communautés humaines. Elle a commencé à le faire. Les aspirations démocratiques des peuples, la renaissance en Amérique du sud du courant révolutionnaire progressiste dans la vague des révolutions démocratiques moins de dix ans après la chute du communisme d’Etat, attestent qu’une puissance bien plus ample et spontanée qu’un simple programme politique est à l’œuvre. Les revendications invariantes qui accompagnent ces moments actuels de l’histoire des peuples en dépit de distances culturelles et géographique l’attestent. Une condition humaine universelle voulue se dessine dans les demandes qui s’expriment à partir de culture et de situation très éloignée. L’universel ne nie plus les différences, il se présente comme une propriété émergente de leur dynamique particulière. Tel est l’effet politique le plus fort de la mutation anthropologique.
- L’écosocialisme
Au total une doctrine politique progressiste s’est dégagée des faits. Une méthode d’action a surgi spontanément. L’une et l’autre ont d’abord eu lieu avant d’avoir été mise en mots. La doctrine tient en peu de phrases. Voici comme je pense pouvoir les résumer.
L’existence d’un unique écosystème compatible avec la vie humaine indique qu’il y a un intérêt général humain. Il est ainsi établi que tous les êtres humains sont semblables. Il n’est possible de connaitre les obligations que comporte cet intérêt général qu’en en délibérant librement. Une telle délibération ne peut être libre qu’entre égaux sans domination mutuelle, ethnique sociale ou de genre. Ainsi la démocratie, l’égalité sociale et le rejet du patriarcat sont d’intérêt général. Dans la délibération chacun ne peut se contenter de dire ce qui est bon pour lui mais doit rechercher ce qui est bon pour tous conformément aux exigences de l’intérêt général humain. C’est cela la République. Le nouveau héros de l’histoire contemporaine est cet être singulier qui s’arrache à ses humus personnels pour penser le bien commun et décider en son nom, c’est le citoyen humain. Qui peut l’être mieux que les dominés de notre temps puisqu’ils sont les plus nombreux et que la domination qui s’exerce sur eux est par définition celle d’intérêts particuliers ? Pour accomplir l’intérêt général la société doit s’émanciper de la domination des intérêts particuliers. Cette émancipation coïncide avec l’émancipation sociale des dominés.
Ecologie, République et socialisme sont les trois faces de la doctrine progressiste que les faits humains contemporains peuvent proposer en alternative au monde globalitaire et à la compétition multipolaire.
- La révolution citoyenne
La méthode d’action de cette doctrine s’observe dans les nouvelles révolutions de l’Amérique du sud et du Maghreb. Aucune n’a encore dessiné une forme politique définitive. Leur point de départ vient d’abord de l’impuissance des systèmes politiques à répondre aux problèmes élémentaires de la vie quotidienne. L’épuisement des institutions et des partis politiques totalement impliqués dans la reproduction sans fin de la prétendue « seule politique possible » engendre une immense désertion civique. Puis elle est bientôt suivie d’une vague dont l’Argentine a fourni la première le slogan fédérateur : « ¡que se vayan todos ! ». Alors commence une prise de pouvoir qui s’exprime par une implication individuelle très forte des individus en action. Cette prise de pouvoir n’a pas d’autre objet que de régler des problèmes concrets. Elle se propose souvent d’ailleurs de commencer par en définir de nouveaux moyens institutionnels. C’est pourquoi tant de révolutions contemporaines commencent par la convocation d’assemblée constituante. Ce processus est universellement observable. Il s’agit bien d’une révolution puisqu’il se donne pour objet de changer les institutions, le régime de la propriété dans de nombreux domaines et la hiérarchie des normes aux commandes de la société. Cette révolution doit être qualifiée pour être nommée avec précision. Il faut l’appeler « « révolution citoyenne » puisqu’elle consiste en la prise du pouvoir par chaque personne se rendant ainsi responsable de l’intérêt général de la communauté humaine.
La révolution citoyenne est le mouvement réel qui abolit l’ordre actuel et elle est la conscience de sa nécessité. Le défi politique de notre temps est d’éclairer son chemin à la lumière des expériences concrètes en cours, notamment et surtout celles qui viennent d’Amérique du Sud.
Le futur n’est pas ce qui va se passer mais ce que nous allons faire.
06mai 12
Sarkozy, c'est fini, enfin ! Ainsi est réglé le compte du fossoyeur des acquis sociaux et des services publics de notre République. Sa défaite est celle de son projet d'extrême-droitisation. C'est une très bonne nouvelle pour la France et pour l'Europe. Le monde, qui nous regarde connaît de nouveau l'audace des Français.
Une page est tournée. Une autre commence pleine d'exigences. Je félicite François Hollande pour son élection. Son avantage lui donne les moyens d'agir. Je souhaite le meilleur au nouveau président comme à notre pays.
J'adresse un salut reconnaissant à la résistance acharnée du mouvement social qui a préparé cette victoire. Les syndicalistes ont ce soir le dernier mot contre celui qui les menaçait. Je félicite les quatre millions d'électeurs du Front de Gauche dont les votes ont fait la décision aujourd'hui. Au même moment ce soir, notre parti en Grèce passe en 1ère position de la gauche. La leçon de cette heure est que pour sortir de la crise de la civilisation capitaliste les peuples cherchent une issue à gauche.
C'était bien une manipulation que la place honteusement accordée aux thèses de l'extrême droite entre les deux tours. Le Front national n'est pas du côté du monde du travail. Ses électeurs ont voté Sarkozy. Ses chefs ont déserté avec leurs bulletins blancs.
Le Front de Gauche s'engage, autonome et conquérant pour que la défaite de la droite et l'élection de François Hollande devienne la victoire des exigences aigües qui viennent de s'exprimer. Les élections législatives doivent approfondir notre victoire. Le Front de Gauche en est l'outil fidèle.
Tout commence à présent pour la France et pour notre gauche. Place à la fraternité ! Place au peuple !












